El llagar de Vicente Díaz


Este semana, casi de forma improvisada, fuimos al llagarín de sidra casero de Vicente Díaz, si sí el popular cantante asturiano. ¿Quién no conoce la canción “Qué tien esta sidrina”?, es el lema de la sidra asturiana por excelencia. Pero no queda ahí la cosa, son más de 250 canciones las que ocupan su repertorio, repartidas en 22 discos, que no es poco. Con ellas mostraba la esencia y el particular encanto que reflejan tanto nuestra tierrina y su cultura, como su gente, pero sobre todo quedaba constancia del cariño que tiene a Asturias y a los asturianos.

Pero, ¿cómo surgió esta visita? Hace unas semanas se celebraba el V Axuntábense de la Sidra a cargo de los Siceratores. En ese evento nombraban sicerator de honor al mismo Vicente Díaz. Durante su nombramiento hizo referencia de lo mucho que le gustaba la sidra y que hacía la hacía de forma casera en su llagar, el cual consideraba uno de los más prestosos de Asturias. Debido a esas palabras, saltó la alarma de mi curiosidad sidrera y cuando tuve la oportunidad de hablar con él, no dudé en manifestar las ganas de querer conocer ese llagar. También hay que decir que en mi casa, todos son muy fans de toda la vida y al ir con mi padre, era obvio que teníamos que hablar con él, si o sí. De ahí surgió esta visita, que por otra actividad, un grupo de amigos se iba a reunir allí y nos invitaba a ir. Cómo podéis ver, no lo dudamos ni un segundo.

LLAGAR CASERO

Su llagar está ubicado en una finca que tiene en Naveces (Castrillón), donde tiene una zona exclusivamente para la sidra. Local cuadrado y con encanto, con estructura de cemento y suelo de azulejo. Tiene una decoración muy personal, en las paredes se aprecian diferentes antigüedades que se usaban en el trabajo de campo y mar.

Respecto a la parte específicamente sidrera, podemos decir, los siguientes aspectos:

. Su historia: Hace 14 años que lleva haciendo de forma seguida esta bebida en la zona. Siempre le ha gustado la sidra, y al plantar pumares decidió aprovecharlos para elaborar la suya propia. Aunque en su familia no eran de hacer mucha sidra, si que desde pequeño gente cercana a él la hacía y siempre lo tuvo en cuenta.

. Capacidad: Actualmente tiene 800 botellas, que coloca echadas en una esquina del local, donde separa cuidadosamente. Tiene un llagar de apertón manual (que próximamente será hidraúlico), con masera de inox., cuya capacidad es de 12 sacos aproximadamente. Posee 3 barriles de fibra de 500, 250 y 150 litros. En función de la necesidad, los llena todos o sólo dos.

. Manzanas: Al principio cuando sus pumares eran pequeños, compraba manzana a los vecinos. Hoy en día, tiene manzanos de diferentes variedades y se auto-abastece.

. Elaboración: Suele hacer la sidra el sólo. Al mayar va a su ritmo para apretar, cortar el llagar y al llenar los depósitos. A la hora de corchar suele también hacerlo sin nadie más, pero antes suele analizar la sidra, para ver si está en su momento más óptimo. Suele hacer sidra cada dos años, a no ser que agote existencias antes.

ESPICHA

Cuando de habla de llagar o de alguna visita relacionada con la sidra, siempre se asocia a una espicha, aunque esta palabra, actualmente tiene diferentes definiciones, en este caso nos referimos a la reunión de un grupo de gente que celebran una comida con diferentes productos asturianos (quesos, empanadas, bollos preñaos, huevos cocidos, embutidos, etc), en la que se bebe sidra.

Y tras la visita tocó la espicha, donde comimos algún que otro pinchín y pudimos degustar su sidra, y como en su popular canción, pudimos decir “que tien esta sidrina que sabe tan bien”, estaba muy buena. Esta estuvo escanciada por unos grandes amigos, Joaquín y Angy, que tienen un chigre en Avilés, El Collaciu. Esta es una sidrería donde tratan bien la sidra y la puedes acompañar con diferentes platos asturianos, pero también valoran la música asturiana, y es raro el día que no suene una gaita en el local. Y cómo no, Vicente es un cliente vip y no sólo porque su música suena día sí y día también sino porque se siente como en casa. Hubo amigos, familiares de toda la vida y amigos que va conociendo por el camino, de diferentes lugares, de Avilés, Cangas de Narcea, Carreño, Soto del Barco, Gijón, Villaviciosa, etc y ahí estuvimos nosotros, que aunque hace poco que nos conocemos, nos sentimos la mar de a gusto.

Tardes improvisadas que prestan pola vida, con gente como Vicente, una persona alegre, muy cercana y de lo más natural, la cual se refleja al hablar con él y al escuchar a sus amigos y familia, los cuales sólo tienen buenos recuerdos o anécdotas divertidas sobre él, lo cual dice mucho de una persona. Esperemos que nos volvamos a ver a la vera de la sidra.

Me encanta encontrarme con gente sidrera, que tienen una historia que contar, porque indican que la cultura sidrera asturiana sigue viva. Mi papel en ello, es sólo el de transmitir, pero también acabo enriqueciendo mis conocimientos respecto al tema. Si hay algún/a lloquín/a que me quiera contar su historia, estoy pa ello. Ya sabéis, vémonos polos chigres o en algún eventu sidreru. Tallueu lloquinos!

Loca por la Sidra

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