La “lloquina”


Que la gente que me conoce, diga que soy loca no es extraño, quizás porque va en consonancia con mi manera de ver la vida y mi carácter. No obstante soy algo más, una persona alegre, soñadora y trabajadora, que siempre quiere sabeyelalocar un poco más, por eso he de reconocer que me considero una curiosa de la vida. La singularidad está cuando nos metemos en terreno sidrero, en el que mi afición me ha superado, porque en ese ámbito, todo despierta mi interés. Puede deberse a que desde niña me he sentido muy identificada con este pequeño gran mundo. En primer lugar por mi familia, que ha hecho sidra desde que yo puedo recordar, incluso mucho antes, transmitiéndome sus valores y tradiciones. En segundo lugar, ha influido el lugar en el que me he criado, Villaviciosa, esa villa asturiana con encanto, capital Manzanera de España que siempre ha sentido la manzana y la sidra como suyas.

El punto en que mi afición pasó a ser mi pasión fue a principios del 2014, por una de esas ideas locas que tengo. Esta se basó en empezar una colección de corchos de sidra, con una peculiaridad, para conseguir el corcho había que beber al menos un “culín” o botella de ese “palo” de sidra. Así es que estando ya en el 2016, la colección ha crecido, pero aún no ha terminado. Eso me ayudó, si es posible, a enamorarme más de esta cultura, pero sin olvidarme de toda la gente que voy encontrando por el camino, ya que de todos se aprende.

En la vida hay que dar el punto de vista personal, en mi caso, mi enfoque sidrero. Por eso siempre recordaré, lo que me incitó a empezar este blog, que era una dinamizadora sidrera y que siempre vendería la sidra en cualquier parte.

Loca por la sidra