Historia de la Sidra en un Vistazo


A finales de Octubre – principios de Noviembre os recomendábamos ir a la exposición de “Historia de la Sidra en un Vistazo”, organizada por el grupo de coleccionismo sidrero asturiano SIDRASTUR. Y como no, nosotros decidimos conocerla y que nos contasen algo los organizadores.

Este grupo de coleccionismo, tiene su sede en una de las salas del edificio del Ateneo de la Calzada (Gijón), la cual comparten con el grupo de coleccionismo de Filatelia; varias veces al año tienen que hacer alguna exposición al público, siendo esta una de ellas (para la próxima vez, lo volveré a compartir…). Esta exposición es la primera íntegramente relacionada con el mundo sidrero.

Abarcó desde etiquetas, tarjetas de visita, corchos, algún premio recibido, hasta algún pequeño objeto relacionado con la cultura de nuestra bebida más arraigada a la región Asturiana; muchos pensaréis que quizás sea algo aburrido y monótono, pero os puedo asegurar que no, porque lo más importante de esa colección es el valor humano, el cariño y afición que tienen los propios coleccionistas a estas piezas que consideran únicas y que muchas tienen un valor personal.

Pudimos hablar con dos de los coleccionistas de la misma, Monchu Suárez y Joaquín García.

Grupo SIDRASTUR

Este grupo está formado por 40 socios de toda Asturias: principalmente de Gijón, pero también de Oviedo, Luarca, Langreo, Mieres, etc. Cada socio se encarga de uno o varios llagares asturianos y consigue las etiquetas de los mismos para el resto de compañeros; esto les hace alcanzar una estrecha relación con el mismo. Han recibido un premio en el año 2013, en Contrueces, por buena divulgación y ellos otorgan premios, tales como la etiqueta más guapina, desde el 2010, en los eventos sidreros más conocidos de Asturias y desde hace cuatro años, dan etiquetas a la sidra casera ganadora de Asturias.

Más allá del simple coleccionismo

Pudimos observar diferentes etiquetas de varios llagares que ya había cerrado, de etiquetas de sidra espumosa, tarjetas de visita y corchos antiguos, de la mejor calidad, tanto de llagares desaparecidos como de otros que siguen en producción. Al hablar con ellos, te das cuenta de que este hobbie, es algo más que coleccionar, ya que es historia, y cada uno al ceder parte de su colección para esta exposición, muestran su forma de guardar ese pequeño retazo de cultura sidrera, que en su momento hizo resaltar el valor de la misma.

Un ejemplo de ello es Monchu, del cual pudimos ver el cariño que tiene a su colección, porque para él refleja más que una simple recopilación de etiquetas. Trás más de 20 años en este mundillo y con más 3200 etiquetas de sidra natural tradicional, nos comenta que todavía hay alguna que se le resiste o que puede que nunca consiga, al ser de alguna empresa cerrada y de edición limitada. Siempre hay algún objeto de la propia colección, que por algún motivo se le tiene más apego, por ello le preguntamos “¿cuál es a la etiqueta que más cariño tienes?”, “una de sidra La Golpeya (llagar gijonés, que ha cerrado sus puertas hace dos años), en ella se aprecia un fallo al imprimir, que la hace diferente y la cual genera un valor personal”, nos comentaba; a veces las cosas con las que más nos quedamos, no tienen porque ser las más caras o difíciles de conseguir.

La otra persona con la que hablamos fue Joaquín García, una persona entrañable y muy apasionada por la cultura sidrera, es de los que más tiempo lleva en el grupo y no fue capaz de decirnos un número aproximado de las etiquetas que tiene en su poder, pero no sólo queda ahí la cosa, ya que colección todo tipo de objetos relacionados con este mundo; el aportó las etiquetas de sidra espumosa y achampanada y una pequeña muestra de corchos de sidra natural, esta última nos enamoró nada más llegar a la sala de exposición, se nota que estamos locos por los corchos… Pocas palabras con él, nos dió a entender su pasión e interés por este mundillo. Viendo corchos en tan buenas condiciones y tan antiguos, no nos pudimos resistir a preguntarle por cual era, para él, su joya de la corona, en este caso resaltó la amistad, ya que el corcho más simbólico, fue el de sidra M. Busto, que le regaló su amigo Raúl G. Busto, recientemente fallecido.

A veces no hay que buscar mucho para conocer un poco de nuestra cultura, ya que está más cerca de lo que pensamos, en diferentes objetos, en los que quedan reflejados su uso en este mundo, como en las propias personas que directa o indirectamente tienen que ver con el misma. La esencia de esa cultura, lo más auténtico, es la gente implicada en la misma, hace que la sidra sea más que una bebida y que sigue viva más allá de tomar un culín.

Siento haber estado ausente estas semanas, pero por motivos personales no era capaz a escribir una palabra, ya que una persona muy querida e importante para mí, nos dejó de repente, sin contarlo y muy joven, por ello le quiero dedicar este post a ella, va por tí Parme. Quiero dar les gracies a toos esos lloquinos que siguen leyendo esta página (aunque a veces sean un poco tostón, jejeje), ya que sin vosotros esto no sería lo mismo.

Para acabar os quiero dejar dos consejinos en forma de foto (espero que vos preste).

Queda munchu por aprender y esfrutar, y como no por compartir, ¡ nuesa sidra y su cultura siguen vives! . Vémonos polos chigres o en algún eventu sidreru. Tallueu lloquinos!

Loca por la Sidra

 

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